Spotify, streaming y descargas

Sí, yo también estoy encantado con Spotify. Ya lo estuve con la versión vip de Yes.fm. Poder elegir un disco y escucharlo, con buena calidad, en cualquier momento, es genial. Tiene ese punto de despreocuparte por el pc en el que estás, por haberte traido el disco que te apetece escuchar ese día, poder darte un baño de un determinado grupo (aunque siempre echo de menos a los Beatles)…

Spotify tiene un catálogo prometedor, aunque bastante limitado. Faltan muchas cosas. Pero claro, es que están en beta privada, aunque esté toda la red hablando de ellos.

Yes.fm tiene la ventaja de no depender de la descarga de un cliente (que al final te acaba haciendo depender del pc en el que estás) y que el catálogo es más completo sobretodo en cuanto a artistas y sellos nacionales. Están aquí, son de aquí, y eso se tiene que notar.

Spotify es demoledor en cuanto a la usabilidad de su cliente, los guiños del tipo guardarte la búsqueda con un acceso directo por si quieres conservarla o compartir playlists (ya hemos creado la de popmadrid para el mejor indie-pop) la rapidez con la que te da los resultados de búsqueda… y comparto plenamente el comentario de Sebas: no era tan difícil. De hecho, es como en el fútbol y en tantas otras cosas: lo difícil es hacer las cosas fáciles.

Y claro, yo trabajo en Pixbox y la pregunta que me hace todo el mundo es ¿esto acaba con Pixbox? Que yo generalizo a ¿esto acaba con la descarga de música? Y mi respuesta es no. Como consumidor compulsivo de música (creo que sólo no escucho música cuando estoy en reuniones o cuando estoy escuchando la radio) le veo sentido a las dos. Es más, creo que el consumidor está más cerca de aceptar el pago por descargas online que el pago por escuchar en streaming. Primero, por un tema cultural: hasta hace poco se pagaba por los discos pero nadie pagaba por escuchar música. Por tanto si la música digital tiene viabilidad (que obviamente, y más me vale, creo que la tiene), creo que pasará primero por ingresos provenientes de las descargas o de un servicio de suscripción por descarga. Segundo, porque la costumbre es escuchar la música en la radio y escuchar publicidad, por tanto, ¿por qué pagar para no escuchar la publicidad? Si la versión de pago sólo ofrece esta diferencia no creo que la gente pague. Y tercero, porque creo que todavía estamos lejos de pensar que podemos depender al 100% de la conexión a internet: la gente también quiere la música para escucharla en el metro, en el baño, en el pueblo, en el coche, y tiene lectores comprados hace no mucho y que de momento seguirán utilizando.

Sigo completamente convencido de que la gente está dispuesta a pagar por la música (ver noticias como ésta o casos como el de Radiohead), siempre que los precios no tomen como referencia los precios anteriores (mi opinión es que una canción debería costar menos de 0,50€ y un álbum menos de 5,00€ tenga las canciones que tenga), y por supuesto que una suscripción con un pago mensual tendría éxito, mucho éxito, siempre que lo que ofrezca sea, al menos, igual que lo que hay ahora en las redes p2p. En cuanto a catálogo, disponibilidad inmediata, rapidez y seguridad. Y creo que eso está al alcance de la mano, de hecho, creo que Pixbox lo ofrece, salvo el problema del dichoso DRM.

También creo que contrariamente a lo que se tiende a pensar de primeras, el comportamiento del usuario no sería “me lo descargo todo durante un mes me doy de baja y me paso el resto de mi vida escuchando lo descargado”. Primero, porque ya puede hacer eso hoy y gratis. Segundo, porque la música está siempre vinculada al momento, al estado de ánimo, a la recomendación de un amigo, al concierto al que fuiste el jueves pasado (espectacular Josh Rouse), a la novedad, a la canción del anuncio, a lo que has escuchado en la radio del coche… Si yo tengo más de 4.000 cds originales y la mayor parte de la música que escucho no es tirando de estos cds, creo que es significativo. Aunque tengo mis sesiones de discografía completa de los Jam, los Kinks o de no salir de los cofres de Stax y Motown en dos semanas.

Y por último, ¿y si hacen eso, qué? Si hacen eso estarían pagando un mes cuando ahora no pagan ninguno. Y la pelota además está en el tejado de quien ofrece el servicio:  da un servicio que haga que no se den de baja, por precio, por calidad, porque no merezca la pena ser el más listo de la clase.

Creo profundamente en un modelo en el que te despreocupas por la música, pagas y sabes que vas a tener música para una fiesta en casa, para los niños, para estar al día de las novedades y también poder recuperar a los clásicos cuando tú quieras. Habrá usuarios dispuestos a pagar por descargas y streaming (como yo) otros sólo por descarga y algunos (menos, en mi opinión) sólo por streaming, pero no creo que hagan falta campañas de publicidad del gobierno para explicar a la gente que la música tiene un coste, que hay personas que viven de ella que no son Alejandro Sanz… Quizás por mi condición de “nativo digital” (me bautizaron así y me encantó, aunque por edad no lo sea) creo más en ofrecer ventajas en lugar de buscar la criminalización o el miedo a utilizar la alternativa gratuita. La picaresca va a existir siempre y en la era de Internet mucho más, así que lo mejor es no gastar fuerzas en tratar de poner puertas al campo. Ahí están los casos de iTunes y de Amazon y parece que no les ha ido tan mal.

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